Bis a Bis_ Mei-Ting Sun

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Mei-Ting Sun, piano (2/5/2015)

“Bis a bis”, con B: así titulamos el irresistible programa que ofreció Mei-Ting Sun en Lo Otro. El aclamado pianista-prodigio de origen chino establecido en Nueva York nos regaló una selección de las propinas más significativas que ha ido ofreciendo por todo el mundo durante su vida como concertista. Un apetecible menú-degustación con platos breves, miniaturas que alternaron piezas de vertiginoso virtuosismo con delicias líricas.

Mei-Ting entretejió, con total éxito, las explicaciones en inglés con las obras del tremendamente exigente programa. El bis, como él mismo explicó, suele ser una pieza esencialmente extrema en carácter: o bien de peripecia técnica, o de profunda complejidad expresiva, lo que convierte un concierto de bises en un reto de habilidad y concentración.

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La selección musical del programa podría clasificarse según un ranking de popularidad: escuchamos obras extremadamente conocidas, verdaderos “top ten” del repertorio pianístico como el Grande vals brillante Op. 18, el estudio Op. 10 No. 3 o la Polonesa en La bemol mayor Op. 53 (“Eroica”) de Chopin, o el Momento Musical D. 780 Nr. 3 de Schubert o su Impromptu en Sol bemol mayor Op. 90 Nr. 3. En un segundo nivel, sonó repertorio considerado standard entre los melómanos, como la Toccata de la “Tombeau de Couperin” de Ravel o su endiablada “Alborada del gracioso”. También el sugerente “Le plus que lent” de Claude Debussy o las piezas de Schumann entrarían en esta categoría, como el enigmático “Pájaro profeta” de las “Escenas del bosque” Op. 82, la afanosa Toccata Op. 7 o la Romanza Op. 28 Nr. 2.

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Como pieza de transición hacia las rarezas del programa podría considerarse “Etincelles” (“Chispas”) de Moszkowski, (Morceaux caractéristiques Op. 36 Nr. 6), miniatura brillante como su nombre indica, ya que resulta desconocida incluso para algunos pianófilos a pesar de ser uno de los bises más popularizados por Vladimir Horowitz. En la escueta sección de “rara avis” quedarían la transcripción de Busoni sobre el coral de Bach “Nun freut euch lieben Christen g’mein”, exuberante, hermosa e inusual verborrea bachiana, y la transcripción del propio Mei-Ting sobre los valses de “El caballero de la rosa” de Richard Strauss. Todo ello fue ofrecido con la máxima precisión, velocidad de vértigo y admirable control del instrumento y del sonido, además de ser comentado con fluidez y cercanía. La aparente facilidad y ausencia de esfuerzo, unidas a la destreza prodigiosa ante el teclado, dejaron al público verdaderamente boquiabierto y con ganas de más.

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Pero, ¿qué bis tocar tras un concierto de bises? Ya en la planta superior, siendo conocedor de la historia del piano del Café Central, Mei-Ting nos regaló la propina de propinas: “Begin the Beguine” de Cole Porter, en la chispeante versión de Art Tatum. Sólo el Yamaha C3 sabe cuántas veces ha sonado este standard en sus teclas.

Nuestro agradecimiento a David Aijón por brindarnos la oportunidad de disfrutar del excepcional talento de Mei-Ting Sun.

Por segunda vez, el house concert tuvo un personaje invitado muy especial: la escultura móvil Gran 16 Cubos, obra de Elías Crespin, considerado uno de los mejores artistas cinéticos del mundo en la actualidad. Basada en una sutil poesía geométrica de extrema belleza plástica, esta escultura ha sido recientemente instalada sobre el piano Mason & Hamlin, desatando así múltiples posibilidades de interacciones sonoras y visuales a través de su hechizante coreografía.

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