Quizás, quizás, quizás _ Pepe Rivero & Bobby Martínez

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Quizás, quizás, quizás (14/10/2016)

Pepe Rivero, piano
Bobby Martínez, saxo tenor

Si Lo Otro no va a Cuba… Cuba viene a Lo Otro.

El pianista Pepe Rivero y el saxofonista Bobby Martínez nos regalaron un chapuzón latino en la presentación de su nuevo trabajo Quizás, quizás, quizás.

Pianista amigo desde los comienzos de Lo Otro, Pepe Rivero nos ha visitado en varias ocasiones, y hemos podido disfrutar de su pianismo, explosivamente cubano, en algunos de nuestros comisariados musicales como Jazz en la BNE y Voces en LaSede del COAM. Esta vez le acompaña Bobby Martínez, saxofonista tenor de origen cubano radicado en Miami, que ha trabajado con figuras como Gloria Estefan, Paquito D’Rivera, Chano Domínguez o Jorge Pardo.

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La sesión empezó con el Preludio en do menor de Chopin, en la línea de “jazzificación” del repertorio clásico que tanto domina Pepe, cono ya demostró en su disco Los boleros de Chopin o con su colaboración con la pianista clásica Judith Jáuregui que estrenaron en Lo Otro. Siguió un energético homenaje a McCoy Tyner, muy en el lenguaje modal del homenajeado, con “McCoy forever”, un tema del propio Pepe. Después sonó “Tú no sospechas”, canción de la también cubana Marta Valdés, compositora de la época del género “Feeling” que, según palabras textuales de Pepe, consistía en cantar a lo cubano imitando el jazz de Billie Holiday.

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La perpetua sonrisa de Rivero, siempre presente ya sea en el brillante despliegue de sus solos o momentos de intimidad sonora, revela lo que es en el fondo: un pianista feliz, un disfrutón al teclado que no concibe de otra manera el orecer su música al público. Su dúo con Bobby viene certificado de fábrica: poco hay que negociar cuando se respira el mismo son. La voz del saxo de Bobby acumula la esencia de la mejor tradición de los tenores míticos: Lester Young, Coleman Hawkins, John Coltrane, Sonny Rollins o Stan Getz.

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Escuchamos embelesados la nana “Duerme negrita” -no de Eliseo Grenet, a quien se le suele atribuir, sino de su hermano Ernesto-, en un arreglo “desarreglado” (¡según Pepe!) más bien concebido para despertar a un bebé. Siguieron temas propios de nuestros invitados: “En la nube”, de Pepe Rivero fue germinado durante un viaje de avión, de estructura rítmica pegadiza y, podríamos decir, “motórica”. Más reposada fue la balada “Ojos de caramelo”, no inspirada en un medio de transporte, sino en el perro de Bobby; sin embargo volvimos a las alturas con “Cuban skies”, otro tema del saxofonista con referencias a los cielos de la que considera su patria emocional, a pesar de no haber nacido en ella.

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La sesión llegó a un primer final con el tema que da nombre al disco: “Quizás, quizás, quizás”, en una versión personal en la que el público pudo cantar la letra del bolero. Pero conociendo a Pepe, sabíamos que esta pequeña faceta participativa sólo acababa de comenzar: el bis obligatorio en el piano del Café Central fue testigo de un final apoteósico, con el público conformando un coro de un centenar de voces cantando “Que te desnudes, que te desnudes”, un clásico del pianista que garantiza un final apoteósico. ¡Gracias por dejarnos con un sabor de boca a hierbabuena y ron!

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